La frontera emergente

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Las estirpes tamaulipecas de los Deandar -en Nuevo Laredo y Reynosa- viven una exitosa renovación. Lo que permitió operar esa transición generacional, fue la decisión de sus respectivos líderes -Ninfa Deandar y Beto Deandar-: hostigados por las políticas neoliberales y sus representantes en la región, no se achicaron; enfrentaron la ofensiva desde el exilio e hicieron fe de militancia lopezobradorista en un momento en que la entidad era territorio exclusivo del proyecto del presidente Carlos Salinas de Gortari.

Les funcionó la estrategia.
En sus tres candidaturas presidenciales de AMLO, se pusieron al lado del tabasqueño acompañándolo en su larga marcha: desde sus descalabros en 2006, 2012, hasta su triunfo histórico en el 2018.
El amor con amor se paga, hizo que López Obrador tratara con deferencia y respeto a doña Ninfa en sus visitas a Palacio Nacional; y de regreso a Nuevo Laredo, ya como presidente no faltó nunca la visita personal a la casa de la editora.
Don Beto en Reynosa, fue un ferviente propagandista del programa de AMLO aún a costa del cerco gubernamental -Manuel Cavazos Lerma, lo vetó en los convenios de publicidad de su administración- y poco faltó para que por su postura informativa lo pusiera tras las rejas.
Beto se salvó de ir a chirona; Ninfa no: conoció la prisión, en medio de la crispación del rencor recíproco que prohijó el choque político.
Ese escenario facilitó la emergencia de las primas Ninfa Cantú Deandar y de Magaly Deandar Robinson, en los escenarios regionales.
Ambas se mueven en paisajes sociopolíticos altamente favorables.
Ninfa es parte del gabinete estatal del gobernador Américo Villarreal Anaya; Magaly es una figura destacada del Poder legislativo.
Una y otra, tienen puestos sus ojos en la alcaldía de sus pueblos.
La Deandar nuevolaredense, tiene la fortuna de llegar en un momento en que el grupo de los Cantú Rosas, vienen de un periodo de seis años de gobierno; hecho que les imposibilita pelear la presidencia municipal para uno de los suyos, sin soslayar que están con boleto en la final por la gubernatura en el 2030.
La Deandar reynosense, es el único activo mujer de MORENA, que concita la unidad de la mayoría de las familias de poder en la ciudad: los Cantú Barragán, los Deandar y Gómez Lira; y hablar de los Cantú Barragán, habría que entender que desactivarían cualquier postura opositora del afluente encabezado por Maky Ortiz: son viejos aliados y comparten espacios en el ayuntamiento.
Otro dato: Maky no dinamitaría el futuro de Makyito con una conducta intransigente rebelándose con un partido -PV- en plena declinación.
(De hecho, sólo un bando podría desbalagarse: José Ramón Gómez Leal que promueve a una de sus diputadas).
La tercera parte del padrón electoral de Tamaulipas -Nuevo Laredo y Reynosa-, está casi arreglado.

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