En los brazos del enemigo…

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El gobernador Américo Villarreal está más que contento por lo ocurrido el pasado domingo en el recinto ferial de Ciudad Victoria, la euforia se la provoca reunir a casi 20 mil personas, demostrando su músculo político y la afinidad que tienen con su proyecto, más contento debe sentirse porque ahí estaba el pueblo, volcado a favor de su figura y en respaldo a las acciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, junto con casi todos los políticos de altos vuelos nacidos en Tamaulipas y seguidores de la Cuarta Transformación.
Dije “casi todos” porque ahí está la parte agria, tristeza debió sentir Quien Manda en el Estado al notar que los traidores, por más veces que les ha tendido, y les sigue tendiendo, la mano, continúan jugando como enemigos o, en el mejor de los casos, a favor de sus vulgares ambiciones personales.
Fueron muy pocos los ausentes, se pueden contar con los dedos de la mano, pero déjeme hacer un recuento de los traidores al movimiento, por lo menos, por omisión:
Por obligación, la lista de los traidores por omisión y otros motivos, debe encabezarla la senadora Maki Ortiz y su hijo, Carlos Peña Ortiz. La primera parece haber olvidado quién le quitó el candado que desde México se imponía a su candidatura al Senado y da la impresión de que sigue dolida porque el gobernador fue seleccionado como candidato en 2022 y ella no, si me apura, en su actitud conserva el mismo comportamiento de aquellos días cuando se convirtió en una piedra en el zapato del proyecto de la Cuarta Transformación y boicoteaba la campaña de Américo.
Su hijo, el presidente municipal de Reynosa, es cosa peor, porque no tenía pretexto para no acudir al recinto ferial de Ciudad Victoria, se podría decir que fue el único alcalde tamaulipeco emanado de la Cuarta Transformación que no estuvo presente.
Es entendible que ellos ya se hayan desligado del proyecto de Morena porque saben que ahí no tienen posibilidad alguna de obtener lo que buscan, ante esas circunstancias no hay duda de que se han vestido de Verde. Lo poco razonable es que le den la espalda a la presidenta Claudia, siendo el Verde todavía un partido aliado del movimiento denominado Cuarta Transformación, menos se entiende que no respalden al gobernador, conclusión, es incomprensible que traicionen a Morena, el partido que los mantiene en el poder y viviendo como reyezuelos desde la administración de esos presupuestos.
Los caciques de Reynosa han traicionado a la Cuarta Transformación tamaulipeca y lo hicieron simplemente porque creen que ya no la necesitan, pensando que el Verde les asegurará sus candidaturas.
Lo dicho, ellos deben encabezar la lista de traidorzuelos porque, de no ser por Morena, estarían en la cárcel desde la época de Francisco N o, por lo menos, desde que un Juez le dictó una orden de aprensión al alcalde.
Otro que tampoco apareció por el recinto ferial de Ciudad Victoria para el evento del domingo 31 de mayo, que tenía como propósito respaldar a la presidenta y a la Cuarta Transformación, fue el diputado federal Adrián Oseguera. Otro morenista vestido de Verde, otro traidor y (si hacemos caso a los rumores) este con peores comportamientos que sus ahora aliados, los que administran Reynosa, los Ortiz y Ortiz Peña, digo, porque en 2022 Oseguera se tiró a los brazos de Francisco N y abiertamente jugó en contra de quien manda en Tamaulipas, lo hizo en plena campaña por la gubernatura, tan es así que su municipio, Madero, fue de los pocos que se perdieron cuando él era alcalde.
Después de eso lo perdonaron y le permitieron ser candidato a diputado federal, el resultado parecía obvio y lo fue, volvió a traicionar al gobernador, a Morena y a la presidenta Claudia Sheinbaum. Hasta pareciera que esa es su esencia.
Acertó, en tercer lugar, dentro del nivel de traidores a la Cuarta Transformación tamaulipeca, aparece Mario López, “La Borrega”, el diputado federal que ya se había atrevido a solicitar a sus gobernados, cuando era alcalde de Matamoros, que no le dieran ni un voto a Morena.
Hoy, el comportamiento de Mario López deja claro algo, no está del lado de la Cuarta Transformación tamaulipeca ni dispuesto a mostrar respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum. Al parecer, ya no le interesa estar en ese movimiento o, de plano, ha traicionado nuevamente a sus correligionarios.
Otras dos diputadas federales también faltaron al evento donde los afines a la Cuarta Transformación de Tamaulipas mostraron su respaldo a la presidenta Claudia, nos referimos a dos legisladoras que aspiran a alcaldías de municipios de la frontera, Olga Elizondo y Casandra de los Santos, pero como ambas son como la caca del perico, ni huelen ni hieden, solo las apuntamos para el anecdotario, para dejar constancia rumbo a las elecciones de 2027, cuando buscarán el cobijo del gobernador para respaldar sus ambiciones personales, nomás a ver si no sienten pena de hacerlo.
Ahora bien, siendo sinceros, Américo Villarreal no debería sentir más que pena por los mencionados, porque es un hecho que el evento del domingo fue un éxito, más real es que lo lideró, y que jamás se habían reunido 20 mil personas en un evento político, menos aún, que este estuviera respaldado por casi todos los políticos de verdad.
Así, la historia y nombre de los ausentes quizá solo le sea útil para ir apuntando a quienes nunca han dejado de estar en brazos del enemigo, a quienes aprovechan cualquier oportunidad para intentar boicotear sus éxitos.
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