El inseparable tufo de la traición

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Ciudad Madero, Tamaulipas, está en ebullición. El final del ciclo del poder del guachicol, está finalizando: Erasmo González Robledo uno de los principales personajes, construido con el capital de hidrocarburos ilícitos, se va dejando un mal sabor de boca en la ciudadanía de la urbe petrolera.
Veremos una final de fotografía.
Dos Adrianes llegan a la disputa final; Adrián Oseguera Kernion (AOK) y Adrián Cruz Martínez.
Uno diputado federal; otro diputado local.
Ambos con una estructura política sólida y de masas; los dos conocedores del tejido social del municipio: uno fue alcalde por dos períodos -Oseguera-, en tanto -Cruz- articuló el capital social de Oseguera desde la Secretaría de Desarrollo Social en el ayuntamiento que presidió el empresario.
El distanciamiento entre los Adrianes, se generó por el apoyo de Oseguera a dos damas para la postulación a diputadas locales; Cruz optó por seguir su camino político fuera del equipo de su tocayo: se sumó al equipo de Américo Villarreal Anaya.
Les fue bien a los dos: uno llegó al Congreso de la Unión y otro al Congreso local.
AOK, cometió un gravísimo error de percepción sociopolítica: en lo más intenso de la batalla con Cabeza de Vaca, lanzó un guiño al gobernador reynosense: puso a su entera disposición el voto de las dos diputadas maderenses -en efecto: quienes desplazaron en su momento a Adrián Cruz-, para revertir la mayoría calificada que tenía MORENA; que justo así, el PAN salvó al régimen del gobernador azul.
Víctima indirecta de la maniobra, fue el legislador Armando Zertuche Zuani; esa traición, marcó un obstáculo a su ascendente carrera en la Cuarta Transformación.
Pensó el alcalde maderense, que todo quedaría en un discreto pacto en las sombras; no fue así: trascendió en las oficinas del senador el cónclave de AOK con Cabeza de Vaca, en ciudad Victoria, en la casa de un familiar, de quien se decía morenista a carta cabal.
¿Qué hizo dar la maroma a Oseguera?
¿Miedo?
Probablemente.
¿Ambición?
Quizá.
Lo cierto es que hay la sospecha del movimiento de respetables sumas de dólares, para aceitar la maquinaria que desactivaría la embestida de la IV T contra el tejido delincuencial de la pandilla de los CdeV en Tamaulipas.
¿Espera AOK que Américo Villarreal Anaya olvide esos agravios descomunales?
¿Si se le consulta al gobernador, como lo indica la cortesía política, su opinión sobre la candidatura de Oseguera, en qué términos responderá?
En política se vale perdonar…
..lo que no es sensato es olvidar.

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