México frente al boom global del almacenamiento energético: ¿oportunidad estratégica o rezago estructural?
El almacenamiento energético se perfila como la llave para un México más limpio y resiliente

Ciudad de México, 25 de febrero de 2026.- Es indudable que existe un boom en el almacenamiento energético, sobre todo porque es un acompañamiento lógico hacia las energías renovables, más limpias y la reducción de la dependencia de los combustibles fósiles. Por solo dar un ejemplo, se espera que el mercado de almacenamiento alcance los 465 mil millones de dólares en 2030, según datos de Mordor Intelligence.
Según un análisis de esta organización, esto se debe en gran parte a “la caída de los precios de los paquetes de baterías, incentivos de políticas que recompensan el almacenamiento independiente y una creciente necesidad de capacidad flexible a medida que se expanden las carteras solares y eólicas”.
Asimismo, la transformación es impulsada por la transición energética, la electrificación industrial y la resiliencia de las redes eléctricas en diferentes partes del mundo. Sin embargo, en esta coyuntura es complicado posicionar a México, ya que aunque su nuevo plan de actualización del sistema de la CFE se ha puesto en marcha, no parece establecer objetivos claros para el almacenamiento eléctrico a gran escala.
Según el Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional 2025-2030, encabezado por el Gobierno Federal: “El plan contempla incorporar al 2030 un total de 15,759 MW de nueva capacidad de generación eléctrica con fuentes limpias y almacenamiento. De estos, 9,359 MW provendrán de proyectos desarrollados por la CFE y 6,400 MW del sector privado”.
Sin embargo, aún existe un gran mercado, tanto público como privado, que puede beneficiarse de este tipo de sistemas, que brindan empresas como Quartux, líder en este sector, la cual se encarga de instalar baterías de litio en inmuebles industriales para que puedan ahorrar hasta un 40% en su recibo de luz, además de reducir sus emisiones de carbono.
Esto se logra cuando las baterías almacenan energía cuando esta tiene menor costo y la utilizan cuando suben las tarifas de la red, lo que ayuda además a prevenir apagones. Dichas capacidades pueden ser fundamentales para industrias que necesitan un suministro constante, como cadenas de frío u hospitales.
El almacenamiento de energía, que está teniendo una amplia expansión en el mundo, podría ser una gran oportunidad para el mejoramiento de la red eléctrica en México.
“México tiene frente a sí una oportunidad estratégica para integrar el almacenamiento energético como un pilar de su sistema eléctrico. No se trata sólo de adoptar tecnología, sino de construir una red más resiliente, eficiente y limpia. El almacenamiento permite estabilizar la demanda, reducir costos para la industria y acelerar la transición energética, algo que será determinante para la competitividad del país en los próximos años”, afirmó Alejandro Fajer, director de Operaciones de Quartux.
Con la implementación de nuevos medidores inteligentes, la expansión del mercado y la existencia de empresas como Quartux, este tipo de tecnología puede generar altos dividendos no solamente para las empresas, sino también para gobiernos locales, estatales y a nivel federal, ya que puede proporcionar grandes ahorros que se reflejan no solo en flujos monetarios, sino también en una mejor convivencia con el medio ambiente a largo plazo.


