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“La cocaína del mar: buche de tatoaba”

Dr. Jorge A. Lera Mejía

Ayer se desató grave incidente en las Costas de San Felipe, del Golfo Norte de Baja California. Elementos de la Marina se enfrentaron con grupos de pescadores furtivos de la totoaba, especie que junto a la vaquita marina, está prohibida su captura al ser especies en vías de extinción.

La confusión de ayer se difundió en medios al presentarse varios videos en redes sociales en los que hombres del mar se dieron cita a las afueras de las instalaciones navales derivado de este hecho, en donde un grupo antimotín resguardó la entrada y decenas de personas armadas con piedras, pidiendo justicia.

Al buche de la totoaba se le compara con las ganancias que deja la propia cocaína, al venderse en el mercado negro de Asia y China en más de 80 mil dólares.

Ese valor sube de mano en mano, desde 6 mil dólares el kilo en el Mar de Cortés, pasa a más de 16 mil dólares en EUA, si pesa un kilo y conforme pasa de mano de los pescadores a los traficantes, su costo se eleva. El buche es la vejiga natatoria del pez es muy demandado en China, donde se le atribuyen propiedades afrodisíacas y curativas.

El dinero hace que los pescadores de Baja California y Sonora -estados que comparten el Mar de Cortés- salgan con sus lanchas y sus redes de enmalle, especiales para pescar totoaba, pese a la prohibición que pesa sobre su pesca desde 1975 y a la vigilancia de las autoridades.
Sin embargo, la vigilancia no es suficiente. Aunque barcos de la Armada y de la Procuraduría ambiental patrullan la zona, los pescadores ilegales siguen entrando a dejar sus redes de enmalle, arriesgándose a ser detenidos.

Al proyecto de conservación se ha sumado un grupo de pescadores más amigables con métodos de pesca alternativa. Cada vez que las condiciones climáticas son favorables, salen en una decena de lanchas para “peinar” el mar en busca de redes ‘fantasma’, llamadas así porque llevan un tiempo indefinido en el agua.

Cuando encuentran una red, marcan el lugar con una boya para que embarcaciones más grandes sean las encargadas de sacarlas del mar. Solo en 2017 lograron sacar casi 50 toneladas de redes, la mayoría de ellas redes de enmalle.

Estas redes no solo amenazan a la totoaba, sino también a otras especies, como la vaquita marina, de la que quedan menos de 30 ejemplares.

Un problema que viene agravando este fenómeno social, es que desde diciembre de 2018 el gobierno federal dejó de pagar un subsidio a los pescadores de la zona para evitar que salgan a pescar las dos especies en extinción, a lo que se suma que pescadores formales busquen salir a trabajar y se confunden con los pescadores furtivos…

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