La soberanía de la nube en América Latina: ¿Por qué es importante?

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Por Andrés Hurtado, Vicepresidente de Nutanix para Latinoamérica |
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América Latina ha entrado en una fase donde el crecimiento digital y el riesgo van de la mano. Por un lado, empresas y gobiernos están acelerando la modernización, trasladando servicios a la nube, integrando cadenas de suministro y utilizando inteligencia artificial para aumentar la productividad. Por otro lado, surgen preguntas como “¿quién controla realmente los datos y las operaciones digitales que sustentan el negocio? ¿Bajo qué condiciones, ubicaciones y reglas?”.
Aquí es donde la soberanía de la nube deja de ser una cuestión legal para convertirse en un asunto de los líderes empresariales. No se trata solo de dónde se almacenan los datos, sino cómo se gestionan, qué leyes se aplican, quién puede acceder a ellos, cómo se audita la operación y cómo se garantiza la continuidad en escenarios extremos. En otras palabras, la soberanía es la base de la confianza para escalar los entornos digitales, especialmente en la era de la IA.
La residencia de datos no es soberanía.
Muchas organizaciones aún confunden “residencia” con “soberanía”. Mantener los datos en un país puede ser necesario, pero no suficiente. La soberanía es, ante todo, control. Gestión y protección de políticas de acceso, claves, identidades, gobernanza, auditoría y operación, alineadas con las leyes locales y las necesidades del negocio.
Esta distinción es especialmente relevante en América Latina, donde el entorno regulatorio y los requisitos sectoriales avanzan a ritmos diferentes. La dirección es clara: a mayor importancia de los datos, mayor gobernanza; a mayor gobernanza, mayor soberanía se vuelve clave para mantener el cumplimiento.
La IA y los servicios críticos han cambiado la escala del riesgo.
El debate se intensifica porque la IA ha aumentado la sensibilidad de los datos. Los proyectos de IA en el sector público, por ejemplo, requieren la integración de información entre agencias, modelos y canales de datos. Esto genera eficiencia, pero también aumenta la exposición si no se rediseñan la gobernanza y el control.
Un indicador de este movimiento es el reciente estudio realizado por Nutanix para el sector público, en el que el 94% de las organizaciones afirmó que ya utiliza aplicaciones de IA generativa, mientras que el 92% reconoce brechas en la protección de los modelos y solo el 51% afirma tener las habilidades necesarias para apoyar estas iniciativas.
El mensaje para los líderes de TI y de riesgo es sencillo: la IA no perdona la gobernanza improvisada.
América Latina: particularidades que hacen de la soberanía una cuestión “local por naturaleza”.
Cuando hablamos de soberanía de la nube en la región, no existe una solución única. Existen diferencias estructurales que influyen en la forma en que los gobiernos y las empresas deben tomar decisiones. Para las empresas, esto supone un desafío práctico: operar regionalmente requiere arquitecturas que se adapten a diferentes niveles de demanda y madurez, sin perder consistencia en la gobernanza.
Capacidad de soberanía
La soberanía exige capacidad física y operativa: conectividad, energía, disponibilidad y ecosistemas locales. Esto es importante porque crea las condiciones para que los sectores regulados y los gobiernos mantengan las cargas de trabajo y los datos críticos dentro de sus fronteras, con latencia y escala. Al mismo tiempo, alerta a la gerencia: la energía y la previsibilidad se convierten en variables estratégicas en la hoja de ruta digital.
Lo que los líderes de nivel C deben preguntar antes de aprobar el proyecto.
Para transformar la soberanía de la nube en una ventaja competitiva, y no en burocracia, recomiendo que la conversación en el comité ejecutivo comience con preguntas simples y objetivas:
La soberanía como facilitador, no como freno. En América Latina, la soberanía en la nube tiende a consolidarse como la “infraestructura confiable” que permite a los gobiernos modernizar sus servicios y a las empresas crecer con IA, automatización y digitalización sin perder el control.
El punto central es ver la soberanía como una arquitectura de opciones: no es aislamiento, es gobernanza; no es una barrera, es una condición para operar; no es un costo, es seguridad estratégica para la continuidad y la reputación.
Para los CISO, CIO y líderes de nivel C, la oportunidad es clara: aquellos que tratan la soberanía de la nube como parte del diseño del negocio, y no como una actualización de último momento, estarán mejor posicionados para competir, innovar y navegar el próximo ciclo de transformación digital con mayor previsibilidad. |


