La oportunidad histórica que dejamos ir

Emilio Portes Gil es el último grande reformador de Tamaulipas. Entendió a cabalidad, cómo funcionaba el sistema que heredó del viejo porfiriato -que sobrevivió a la revolución- y tuvo la habilidad para transformarlo. Creó un nuevo Poder judicial, un nuevo Poder legislativo, delineó un novedoso sistema de partidos modernos -con el Partido Socialista Fronterizo (PSF), a la cabeza-, que achicó espacios de expresión a todos los residuos conservadores.
A partir de 1925 el estado vivió tiempos de progreso y de saneamiento de la vida cultural, política y económica jamás visto por ojo alguno.
Sabía que si no daba oportunidad a las nuevas élites -embrionarias al inicio de su gobierno estatal- las viejas cofradías del poder, con su gran capacidad de adaptación tendrían la posibilidad de su resurrección.
Sabio como lo era, percibió y cumplió la tarea para construir su larga hegemonía.
Demolió la gran mayoría de los factores económicos neo porfiristas urbanos y rurales; a unos, los digirió con esperanzadoras alianzas y canonjías menores -compró sus predios para dotarlos a campesinos-, a otros los integró con espacios prestados en sectores de autoridad y mando.
Nada hizo con la fuerza del poder; todo por la razón y por la autoridad del nuevo sistema, que todo lo asimilaba.
Sólo con esas herramientas de autoridad, y sus métodos de mando, pudo lograr los sustanciales avances en sus políticas sociales y económicas de la entidad.
Ningún otro gobernador ha podido replicar el exitoso proyecto del portesgilismo.
Manuel Cavazos Lerma, articuló un plan para reemplazar a la clase política tradicional por una neoliberal; fracasó: su mejor alumno terminó en la cárcel.
(Claro: comparar a Portes Gil con los gobernadores pasados y actuales es una verdadera desproporción. Como también: soslayar su ejemplo, es irracional y no abona en el mejoramiento de la praxis de gobernar).
Para ponderar su visión y su conocimiento de la cosa política, hay que mencionar que Emilio Cándido, no tuvo el pleno apoyo presidencial. Así fue: Obregón lo apuntaló; pero Calles lo confrontó.
Ahora la presidenta Claudia Sheinbaum con un impresionante 74 por ciento del apoyo de los mexicanos, entrañablemente apoya al gobernador Américo Villarreal Anaya; es el presentante de la IV T y su segundo piso en el noreste mexicano.
Hoy las perniciosas elites neoliberales siguen felizmente gobernando y conduciendo las franjas de autoridad: la familia de Eugenio Hernández Flores, acérrimo adversario del lopezobradorismo -tuteló en Tamaulipas el fraude de 2026 contra AMLO-; los representantes de Cabeza de Vaca sobreviven en el Poder judicial y en el Poder legislativo; y en el fondo, la mayoría de la estructura gubernamental en el estado y municipios está en manos del PRIAN.
¿Qué diablos pasó en la región?
Un drama: dejamos ir la grandiosa oportunidad histórica; duele, porque la tuvimos al alcance de la mano


