Gattás cierra el 2025 reprobado por los victorenses
Ciudad Victoria cerró el 2025 con un alcalde reprobado. Eduardo Gattás Báez apenas alcanzó 26.3 por ciento de aprobación, según la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana (ENSU) del INEGI, octubre 2025. Es decir, tres de cada cuatro ciudadanos consideran que su gobierno no fue efectivo. Una cifra que habla por sí sola.
Lo más grave es la caída. En febrero, encuestas como Demoscopía Digital lo colocaban en 50.8 por ciento de aprobación. Pero mes tras mes la confianza se desplomó: 35.9 por ciento en junio, 38.6 por ciento en septiembre, y 33.7 por ciento en noviembre. El cierre fue claro: de la mitad de la población que lo respaldaba, hoy apenas uno de cada cuatro lo aprueba. Una caída libre que refleja desgaste, desconfianza y hartazgo ciudadano.
Los victorenses no hablan de grandes proyectos, hablan de lo básico: baches, agua potable, servicios públicos. Problemas que no se resolvieron y que se acumularon en las calles y en las casas. La percepción es que el gobierno municipal fue poco efectivo para atender las necesidades más urgentes. Y cuando lo básico falla, la gente no perdona.
Mientras tanto, a nivel nacional, encuestas como México Elige muestran que los alcaldes en promedio tienen una aprobación de 42.3 por ciento, ligeramente por encima de los gobernadores. Pero en Ciudad Victoria, Gattás Báez está muy por debajo de ese promedio. Es decir, mientras otros alcaldes mantienen confianza, aquí la administración municipal se hunde en la desaprobación.
Gattás arrancó el año con confianza. Lo cerró con desconfianza. Los números no mienten: Ciudad Victoria merece un alcalde que escuche y resuelva, no uno que termine reprobado por su propia gente. La caída de más de 20 puntos en un solo año es un mensaje claro: la ciudadanía está cansada de promesas incumplidas y exige resultados.


