El agro crece en empleo, pero hundido en la informalidad laboral
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Ciudad Victoria, Tamps- La ocupación de Trabajadores de Apoyo en Actividades Agropecuarias enfrenta un doble reto: el rápido crecimiento cuantitativo contrasta con la persistente precariedad laboral de quienes sostienen parte de la producción alimentaria del país. Esa es la radiografía que arrojan las cifras oficiales más recientes del primer trimestre de 2025 recopiladas por Data México, el portal del gobierno federal que analiza datos estadísticos laborales y económicos.
Según el reporte oficial, este grupo de trabajadores suma 2.27 millones de personas ocupadas, un ligero aumento —de 0.57%— respecto al trimestre anterior, mientras que el salario promedio mensual se ubicó en 4 mil 220 pesos. La edad promedio de la fuerza laboral es de 37.7 años, con jornadas laborales de aproximadamente 35.7 horas semanales.
El perfil demográfico revela una marcada desigualdad de género: 85.9% de los trabajadores son hombres, con un ingreso promedio de 4 mil 510 pesos mensuales, frente a 14.1% de mujeres, que ganan alrededor de 2 mil 450 pesos. Esta brecha salarial no solo refleja disparidades de género en la agricultura mexicana, sino también una concentración de mujeres en actividades de menor remuneración dentro de la cadena productiva.
Además, solo 11.7% de estos trabajadores tiene un segundo empleo, señal de la dependencia casi absoluta de su principal ocupación.
ALTA INFORMALIDAD Y GEOGRAFÍA DESIGUALES
El sector agropecuario que depende de esta fuerza laboral opera casi enteramente fuera de esquemas formales de empleo: el 94.1% de los trabajadores de apoyo son informales, muy por encima del promedio nacional de informalidad del 54.3%. Esta informalidad implica ausencia de contrato formal, seguro social y prestaciones laborales básicas.
Las condiciones laborables varían según la entidad federativa. En Guerrero, por ejemplo, el 100% de este tipo de trabajadores se encuentra en empleos informales, mientras que en Baja California Sur la informalidad es menor, aunque aún prevalece en casi la mitad de los casos.
El mapa laboral de esta ocupación destaca que Veracruz de Ignacio de la Llave, Puebla y Chiapas concentran las mayores cifras de trabajadores en apoyo agrario, con 339 mil, 268 mil y 267 mil personas respectivamente. Por el contrario, los estados del norte reflejan mejores condiciones salariales, con Baja California y Baja California Sur ofreciendo promedios superiores a 7 mil pesos mensuales, muy por encima de otras regiones del país.
Asimismo, al desagregar por industria, quienes laboran en explotación de porcinos o edificación residencial reportaron algunos de los mejores salarios promedio, lo que subraya la heterogeneidad interna de los empleos vinculados al agro y actividades conexas.
Por otra parte, los datos sobre informalidad agraria tienen eco en los análisis más amplios del mercado laboral mexicano, donde la precariedad sigue siendo un problema persistente. Según reportes periodísticos recientes, al cierre de 2025 más de la mitad de los empleos en México se desempeñan en condiciones de informalidad o vulnerabilidad, con impactos diferenciados por género y sector económico.
En este sentido, los trabajadores de apoyo en actividades agropecuarias se encuentran en el cruce de retos históricos: sostienen una parte crítica de la producción nacional alimentaria, pero lo hacen al margen de la protección laboral básica, en un esquema que dificulta la reducción de la desigualdad y la construcción de empleos dignos en el medio rural mexicano.
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