El ISSSTE y la pensión que se esfumó entre aplausos legislativos
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Resulta que en 2007 los genios de la política decidieron que los maestros ya estorbaban mucho jubilándose con sueldo completo. ¿La solución brillante? Aventarlos a la Afore como si fueran inversionistas de Wall Street, pero con gis en las uñas. Pasamos del sistema solidario —donde el Estado garantizaba vejez digna— al “rascate como puedas”, donde cada profe depende de si su Afore no se la juega en Cetes de tres pesos.
En el discurso oficial sonaba precioso: “modernización”, “sostenibilidad”, “responsabilidad fiscal”. Traducción al barrio: te cambiamos la casa por una tienda de campaña, pero te aplaudimos por tu resiliencia. Hoy, el maestro que antes se iba con su último salario, ahora se retira con un tercio… si bien le va. Y si quiere jubilarse, que le sople a los 65 años, aunque lleve 40 años tragando polvo de pizarrón y desvelos de planeación.
Por eso la CNTE y buena parte del magisterio repiten como mantra: “abrogar la reforma del ISSSTE”. No es berrinche, es sobrevivencia. Porque esa reforma convirtió la pensión en lotería: si tu Afore atina, comes; si no, a seguir dando clases hasta que la tiza se te caiga… junto con la dentadura.
Claro, revertirla cuesta billones y el gobierno prefiere vender pomada: que “fortalecer Pensionissste”, que una “aseguradora pública”. Puro Mejoral pa’ un cáncer. Pero el magisterio no olvida: la promesa de campaña fue abrogar, no maquillar. Y cuando un político usa la pensión pa’ ganar votos y luego se esconde detrás de tecnicismos, el gremio nomás se ríe: “Gracias por la modernización, ahora mi jubilación cabe en una alcancía del Aurrerá”.
Y pa’ rematar el show, ahora resulta que unos valientes del SNTE Tamaulipas se suman al movimiento.* Ajá. Bien solidarios desde la sombra del kiosco de la Plaza del 15, tomándose la selfie de la “manifestación pacífica”. No manches. *Seguro la CNTE en el Zócalo ya respira tranquila: “Ya ganamos, los profes de Victoria están sentados bajo un mezquite con cartulina”.
Mira, que se agradece que al menos salgan a asolearse un rato por la causa. *Pero seamos honestos: si la bronca es nacional y la afectación es de vida o muerte pa’ la vejez, ¿no sería mejor irse a dar la batalla donde duele? Digo, porque pa’ sentarse en la plaza, mejor se quedan en la sala de maestros con el ventilador. La revolución no se hace en banquita, mi profe. Se hace donde el poder sienta el calor.
Porque mientras el magisterio de Tamaulipas “resiste” con agua de jamaica en la plaza, en la Cámara siguen contando billones… y no precisamente pa’ devolverles la pensión completa.
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