“Chapulines políticos pegan al Verde: llegan por el partido y se van a Morena”, acusa Esmeralda Peña

Son unos desagradecidos. Así calificó Esmeralda Peña Jácome, representante del Partido Verde ante el IETAM, a los políticos que usan al instituto para ganar elecciones y luego brincan a otro partido sin decir ni adiós.
Peña Jácome admitió que el Verde está atado de manos: aunque los aspirantes firmen cartas compromiso, no hay ley ni estatuto que los obligue a quedarse una vez que ganan el hueso. “Confiamos en la buena voluntad y fe de quienes son siglados por el Verde, aunque después paguen mal”, soltó.
El golpe más reciente fue en el Congreso local. Cuatro diputadas llegaron arropadas por el Verde, armaron bancada… y a los pocos meses se quitaron la camiseta para ponerse la de Morena. “Ahí están los resultados. Hoy por hoy ya no están con nosotros”, reclamó la representante.
Tampoco a nivel federal la cosa pinta mejor. De los diputados que el Verde postuló en coalición por Tamaulipas, solo Casandra de los Santos se afilió al partido. Los otros tres siguen cobrando como morenistas. “Están en contacto con el CEN, porque allá son sus trabajos”, justificó Peña.
La representante electoral reconoció que, rumbo a la elección intermedia de 2027, podrían pedir otra vez carta compromiso a los candidatos. Pero fue clara: “No se cumpliría”. La ley no los obliga y la ética política, dijo, “ya no se ve reflejada cuando son electos”.
“Desafortunadamente no podemos hacer más allá”, remató Peña Jácome. Traducción: el Verde pone los votos y Morena se lleva a los ganadores.


