Sección 30: el “voto duro” del SNTE se reduce a las mismas caras
Publicaciones sindicales muestran apoyo limitado, más familiar que magisterial

En la Sección 30 del SNTE, el llamado “voto duro” que presume la dirigencia de Arnulfo Rodríguez Treviño parece cada vez más frágil. En eventos sindicales y giras, los rostros en primera fila son siempre los mismos, reciclados de administración en administración, mientras que en redes sociales los mensajes de apoyo apenas alcanzan unos cientos de “likes”, la mayoría provenientes de familiares, amigos y colaboradores cercanos
El análisis del profesor Simón Alberto Sánchez en la página Movimiento Magisterial de Tamaulipas, revela que, dentro de un universo de casi 60 mil agremiados, el núcleo real de respaldo apenas suma unos 200 compañeros, los mismos que aparecen en fotos y publicaciones oficiales. “Son los incondicionales, los que aplauden y gritan unidad, pero no representan a la base”.
La estrategia de la dirigencia se centra en proyectar una percepción de apoyo mayoritario, con imágenes de caras sonrientes alrededor del secretario general. Sin embargo, la realidad es que el grupo es reducido y ruidoso, más preocupado por la cercanía con los “importantes” que por sumar talento o nuevas voces.
Las “adquisiciones” recientes suelen ser familiares o amigos de la estructura, además de personal PAAE, obligados a obedecer. El beneficio mutuo es claro: la dirigencia garantiza aplausos y ellos reciben favores o nombramientos. Pero la base magisterial, la que piensa y cuestiona, se ha bajado del barco.
El resultado es un apoyo reciclado, no creciente. La Sección 30 no suma, se repite. Y mientras la dirigencia presume unidad, la percepción entre los maestros es que el sindicato se rodea de obediencia y sumisión, no de convicción ni de fuerza real


