“TAMAULIPAS Y ALTAMIRA SE APUNTAN COMO LA REGIÓN ENERGÉTICA”

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Tamaulipas está recuperando con hechos su viejo concepto de ESTADO ENERGÉTICO de MÉXICO y lo está resignificando en clave de transición energética, soberanía eléctrica y atracción de inversiones estratégicas para el desarrollo regional.
El reciente anuncio de la Secretaría de Energía, que coloca a la entidad como pieza clave en la Planeación Vinculante 2025, no es solo un dato técnico, sino un parteaguas político y económico: significa que Tamaulipas vuelve a ocupar un lugar central en el mapa de decisiones nacionales sobre dónde, cómo y con qué tipo de tecnología se generará la electricidad que demanda el país.
En este nuevo capítulo, dos proyectos de generación limpia fueron catalogados como prioritarios y se desarrollarán en puntos estratégicos del territorio: el parque eólico EPM Eólica 24 en Ciudad Mier, con una capacidad de 130 megawatts, y un parque fotovoltaico de 110 megawatts en Altamira, sumando en conjunto 240 megawatts de nueva energía limpia al Sistema Eléctrico Nacional.
Esta cifra, más allá del dato numérico, representa energía suficiente para abastecer a decenas de miles de hogares e industrias, reducir presiones sobre la infraestructura existente y disminuir la dependencia de fuentes fósiles más caras y contaminantes.
El hecho de que una empresa internacional como Revolve Renewable Power apueste por la frontera chica, y que una firma especializada como Solarig México se instale en el corredor industrial-portuario del sur, envía una señal clara de confianza en el futuro energético y productivo de Tamaulipas.
Al mismo tiempo, la Comisión Federal de Electricidad avanza con el Plan de Expansión 2025–2030, en el que la nueva Central de Ciclo Combinado Altamira ya se encuentra en fase de ingeniería básica y de detalle, con el objetivo de iniciar su construcción a la brevedad.
Esta planta será un eslabón crucial para garantizar suministro firme y de calidad a la industria, complementando la intermitencia natural de la energía eólica y solar y ofreciendo a los inversionistas un entorno eléctrico robusto, confiable y competitivo.
Para Altamira y su zona conurbada, esto implica consolidar su vocación como polo energético-portuario del noreste, donde convergen gas, petroquímica, logística marítima, manufactura y ahora una plataforma creciente de generación limpia.
El impacto productivo de esta cartera de proyectos va más allá de las obras en sí: significa empleo en la construcción, servicios técnicos especializados, contratación de proveedores locales, fortalecimiento de cadenas de valor y una mejora estructural en la competitividad de las plantas industriales instaladas y por instalarse.
En la frontera chica, el parque eólico en MIER puede convertirse en un punto de inflexión para una región históricamente estigmatizada por la inseguridad, al atraer inversión formal, infraestructura complementaria y nuevas oportunidades para jóvenes técnicos y profesionistas.
En el sur, ALTAMIRA consolida su papel como motor del bienestar, al sumar a sus inversiones portuarias, comerciales e industriales un componente energético de vanguardia, alineado con las exigencias de las cadenas globales que demandan cada vez más energía limpia y trazabilidad ambiental en sus procesos productivos.
Con estas acciones, Tamaulipas no solo genera más electricidad, sino que se coloca en la primera línea de la transición energética mexicana, combina inversión pública y privada, fortalece su plataforma para el nearshoring y envía un mensaje contundente: es un estado que transforma su potencial energético en crecimiento económico, empleo, sostenibilidad y justicia energética para sus regiones.
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