2026: el año del almacenamiento energético y las tendencias que reconfigurarán el sector eléctrico en México
Las nuevas reglas técnicas y los avances del sector impulsan la integración acelerada de Sistemas de Almacenamiento de Energía en Baterías (BESS).

Ciudad de México, 6 de enero de 2026.– El arranque de 2026 marca un punto de inflexión para la modernización del sistema eléctrico mexicano. Tras el primer año del Plan Energético 2025–2039, el país avanza hacia un modelo más resiliente y digitalizado, impulsado por nuevas regulaciones, electrificación industrial e integración acelerada de BESS. Por ello, Quartux comparte las principales tendencias energéticas que definirán el próximo año.
Almacenamiento energético: el eje tecnológico del nuevo sexenio – La política energética vigente establece como objetivo vinculante el despliegue masivo de almacenamiento hacia 2030, con la instalación de miles de MW en baterías para complementar la generación renovable. Las regulaciones aprobadas en 2025, incluyendo requisitos mínimos de BESS por MW instalado en algunas regiones, están acelerando la adopción de estos sistemas tanto en centrales eléctricas como en instalaciones industriales.
“El almacenamiento energético dejó de ser una tendencia para convertirse en un activo estratégico. La nueva regulación impulsa una adopción acelerada que prepara al país para una matriz más firme y limpia. En Quartux estamos listos para acompañar a las empresas en este salto tecnológico, integrando eficiencia, resiliencia y descarbonización”, afirmó Alejandro Fajer, Director de Operaciones de Quartux.
Electromovilidad y electrificación: motores de la demanda eléctrica – El crecimiento de la cadena de valor de vehículos electrificados durante 2025 impulsó una mayor electrificación de procesos en manufactura, logística y transporte. Las proyecciones integradas en los planes de SENER y CFE anticipan un incremento sostenido de la demanda eléctrica durante los próximos años, motivo por el cual la CFE ha anunciado inversiones relevantes en transmisión, subestaciones y modernización de la red.
Microrredes: la nueva infraestructura para la industria exportadora – Durante 2024 y 2025 se multiplicaron los proyectos piloto de microrredes en parques industriales, combinando generación fotovoltaica, almacenamiento y sistemas avanzados de gestión energética. Estas soluciones permiten reducir interrupciones, optimizar costos y mejorar la continuidad operativa, un factor crítico para sectores ligados al nearshoring. La tendencia continuará en 2026, impulsada por objetivos de energía firme y por metas de descarbonización obligatoria.
Del consumidor al prosumidor: un ecosistema más sofisticado – La generación distribuida cerrará 2025 en torno a 5–5.5 GW. Sin embargo, la reforma de 2025, que elevó el umbral exento de 0.5 MW a 0.7 MW y eliminó el esquema uno-a-uno de net-metering, obliga a los prosumidores a transitar hacia modelos más complejos de autoconsumo, almacenamiento y gestión de excedentes.
Proyectos híbridos y descarbonización acelerada – Para el sexenio, México prevé añadir 28 GW de nueva capacidad limpia, acompañados de obligaciones regulatorias que exigen incorporar energías renovables en la planificación industrial. Paralelamente, los proyectos híbridos —solar, eólica, baterías y gas flexible— se consolidan como el estándar técnico para asegurar firmeza y reducir curtailment.
Digitalización total del sistema eléctrico – La modernización de la infraestructura eléctrica avanzará con inversiones enfocadas en redes inteligentes, sensores, SCADA, ADMS e inteligencia artificial para gestionar intermitencia, integrar BESS y optimizar la operación en tiempo real. La digitalización se convertirá en un elemento obligatorio para la eficiencia operativa.
Democratización de la energía: más acceso y nuevos modelos financieros – El mercado de solar en azoteas, que superó los 1,000 millones de dólares en 2024, continuará su expansión en 2026 gracias a su la reducción de costos y esquemas de financiamiento accesibles que impulsan la adopción de energía limpia y almacenamiento en hogares y negocios, incluso frente a los ajustes regulatorios.
Con estas tendencias, 2026 se perfila como un año decisivo para redefinir el sistema eléctrico nacional. La convergencia entre regulación, tecnología e inversión privada acelerará la transición hacia una matriz más flexible, limpia y competitiva, sentando las bases de la infraestructura energética que México requerirá hacia 2030.


