Editorial

“DIF. Riesgos por menores transmigrantes”

Dr. Jorge A. Lera Mejía
En fechas recientes, los observadores e investigadores del fenómeno migratorio, vemos con preocupación el disparo y descontrol que se registra por nuestras fronteras, del paso indiscriminado de transmigrantes centroamericanos adultos y además, cada vez mayor, de menores acompañados y no acompañados. Sumado a ello, de jóvenes adolescentes embarazadas.
Un reto y compromiso mayor con esta diáspora migratoria, los “transmigrantes centroamericanos y las células de menores no acompañados”, que forzosamente tienden a cruzar por nuestras fronteras tamaulipecas, será luchar para qué el Gobierno de Tamaulipas, el Instituto Tamaulipeco para los Migrantes, el DIF Tamaulipas, el Congreso del Estado, junto a las 32 legislaturas representadas por los Congresos estatales del país, constituyan una “Comisión de apoyo al migrante”, y legislen en favor de los derechos humanos de los migrantes nacionales y los transmigrantes de otros países de paso por México, además de los deportados.
Cito lo anterior, al observar que las autoridades federales no están cumpliendo con su tarea, al permitir que desde el origen, desde las frontera sur del país por el Río Suchiate del Estado de Chiapas, el Instituto Nacional de Migración se convierte en invisible, poroso, inservible; al permitir que desde ahí los grupos de “polleros” copten y contraten con grandes masas de transmigrantes, para ser trasladados en camiones de carga, hacinados, con las menores condiciones de higiene y seguridad a estos desprotegidos invisibles.
No es posible que dichos cargamentos humanos logren evadir más de 2 mil kilómetros de carreteras federales y estatales, cruzando Chiapas, Oaxaca, Tabasco, Veracruz, Puebla, San Luis Potosí, Veracruz, hasta llegar a Tamaulipas, y sólo sea hasta llegar aquí, a sólo unos cuantos pasos de cumplir su meta de cruzar hacia los EUA y cumplir su llamado “Sueño Anericano”, cuando se descubren por las autoridades migratorias su triste existencia.
Recordando que por dicho servicio de transporte, los transmigrantes centroamericanos cubren cuotas que rebasan los dos mil dólares por persona, esto es, cerca de 38 mil pesos, multiplicado por grupos de más de 70 personas por tráiler promedio, significan ingresos superiores a 2 millones 660 mil pesos por camión. Negocio altamente rentable que se ha convertido la llamada trata y traslados de personas, donde surgen sospechas de complicidades.
Este fenómeno que afecta a nuestro estado, fue reconocido este 8 de febrero por la Directora General del Sistema DIF Tamaulipas, Lic. Omeheira López Reyna, la cual mencionó que a raíz de la detección de indocumentados que se ha hecho recientemente en la entidad, ha crecido la preocupación y el trabajo por atenderlos basándose en los principios básicos de los Derechos Humanos.En entrevista López Reyna manifestó que a los (trans)migrantes se les atiende con albergue, alimentación, consultas médicas, medicamento y en coordinación con otras dependencias gubernamentales se les da asesoría para que de manera segura puedan regresar a su lugar de origen.

La Directora del DIF Estatal dijo que de un total de 198 extranjeros que están atendiendo 76 son de Guatemala, 103 de Honduras y 19 de El Salvador, entre los cuales hay 54 menores acompañados por algún familiar y 24 menores que viajaban solos. Además viajaban 2 adolescentes embarazadas y una mujer mayor de edad también embarazada que viajaba junto con una hija; estas últimas mujeres están siendo atendidas en el Centro de Atención a Menores Migrantes de la ciudad de Tampico.

Del resto de los adultos se mencionó que 28 de ellos están actualmente en la estación migratoria de Tampico y el resto están en la ciudad de Acayucan en el estado de Veracruz. (Fuente: Noreste Digital. Rio Rice. 8/02/2018).

Con este fenómeno del aumento de menores transmigrantes, a la par del problema de derechos humanos que contraen los cruces de indocumentados por medio de nuestro territorio, se insiste adicionalmente por parte del Gobierno de Donald Trump, que la migración representa una amenaza para
Estados Unidos y para México, con la idea de que los terroristas potenciales pueden intentar colarse al país junto con los migrantes indocumentados (Cornelius, 2007: 275).
Sin embargo, la evaluación de los riesgos que pueden representar los migrantes indocumentados a la seguridad nacional debe realizarse en forma serena y realista, sin descuidos ni paranoias.
Ante todo, resulta necesario cuestionarse si tanto en Estados Unidos como en México la idea de que la migración constituye una amenaza a la seguridad nacional puede representar un caso de xenofobia enmascarada.
Es decir, las aristas en los vínculos entre migración y seguridad nacional pueden fomentar la exacerbación de posiciones discriminatorias, racistas o xenófobas, aquí y allá. Por ejemplo, nos preguntamos si los controles migratorios extremos son la
herramienta adecuada para combatir posibles internaciones con ánimos terroristas (Artola, 2006: 110).
Por este fenómeno y problemática social migratoria, el actual Gobierno de Francisco García Cabeza de Vaca está determinado de actuar y avanzar en miras de atender las amenazas contra los derechos humanos de nuestros migrantes tamaulipecos, mexicanos y centroamericanos. Para ello dispone del Instituto Tamaulipeco para el Migrante, y este se apoya en la Dirección del DIF y las Casas de Migrantes que ofrecen servicios insitucionales, hospedaje, alimentación y atención médica.Por otra parte, no queremos que se vuelvan a repetir los lamentables hechos registrados en el año 2010, donde fueron abatidos más de 70 migrantes centroamericanos en la zona de San Fernando, hechos que dieron la vuelta al mundo. Tampoco queremos seguir presenciando los constantes levantones de migrantes, que frecuentemente son amenazados para ser extorsionados.

Este debate, nos muestra que debemos ahondar con estudios serios y responsables, sobre los efectos y costos políticos y sociales que Tamaulipas está sufriendo ante estos embates migratorios, y expresar un extrañamiento ante las autoridades federales que deben atender las causas del problema, y no dejar solas a nuestras instituciones de Tamaulipas para resolver un fenómeno que inmiscuye tanto a los gobiernos de Centroamérica, de EUA y sobre todo, a las autoridades mexicanas. Se debe atender esta agenda de forma integral y responsable. No dejar que se salga de control…