¿Por qué WalMart, BBVA o Ford compran tecnológicas?

¿Por qué WalMart, BBVA o Ford compran tecnológicas?

Diario Expansión / España

En un mundo dominado por el software, en el que nuevos jugadores digitales amenazan el negocio de las compañías tradicionales y donde las novedades tecnológicas se suceden a una velocidad de vértigo, ¿cómo se puede innovar con la rapidez necesaria para no quedarse rezagado? Una de las opciones que están explorando las grandes multinacionales es la adquisición de compañías tecnológicas.

Cada vez más empresas de múltiples sectores de la economía tradicional sitúan en su radar de compras o de inversiones a start-up digitales que les pueden aportar conocimiento y talento en nuevas áreas tecnológicas y que les permiten acelerar su ritmo de innovación. Desde Goldman Sachs hasta Ford, de General Motors a WalMart, crece la lista de grandes multinacionales que miran a Silicon Valley.

Las cifras así lo constatan. Según datos de CB Insights, este año, por primera vez, las organizaciones no tecnológicas del ránking Fortune 500 destinarán más dinero que los gigantes digitales a invertir en empresas tecnológicas. La cifra, según este informe, ha crecido más de un 149% entre 2013 y 2016.

Según Bloomberg, el año pasado las no tecnológicas adquirieron 682 firmas digitales, frente a las 655 compañías que fueron compradas por compañías del sector digital.

En total, las empresas estadounidenses de diversos sectores se gastaron 10,000 millones de dólares en hacerse con start-up financiadas por el capital riesgo, prácticamente el doble que en 2015, según datos de PitchBook recopilados por The Wall Street Journal.

Supervivencia

“Para sobrevivir a medio y largo plazo las organizaciones tradicionales tienen que innovar en nuevos negocios, algo que les resulta complejo porque, normalmente, su innovación se ha centrado en cómo ser más eficientes. De ahí la necesidad de abrazar la innovación abierta y fijarse en las start up”, explica Jordi Vinaixa, profesor de Esade.

Mattew Wong, analista de CB Insights, explica que esta tendencia demuestra un cambio de paradigma. Organizaciones tradicionales, especialmente en el ámbito financiero, quieren ser consideradas compañías de software. La declaración de “somos una empresa tecnológica” es compartida por ejecutivos como Lloyd Blankfein, consejero delegado de Goldman Sachs; Marianne Lake, consejera delegada de JPMorgan Chas; Ana Botín, presidenta de Santander o Francisco González, presidente de BBVA.

La amenaza que suponen los jugadores digitales como Amazon, Google, Facebook o Uber obliga a las organizaciones tradicionales a invertir o incluso adquirir start up que les permitan incorporar con rapidez nuevas tecnologías o entrar en nuevos negocios, ya sea el fintech, el comercio electrónico o el coche conectado. Por ejemplo, WalMart adquirió la tienda online Jet.com por 3,300 millones de dólares, Monsanto se hizo con compañía de software The Climate Corporation por 1,100 millones, mientras queGeneral Motors es uno de los inversores deLyft, competidor de Uber.

“Además, adquirir start up les permite incorporar nuevas dinámicas que ayudan al cambio cultural interno que deben abordar las organizaciones tradicionales. Hacer esto bien y no ahogar a la start up es todo un reto”, señala Vinaixa.

Aceleración

La tendencia se está acelerando. CB Insight ha realizado un detallado análisis de esta tendencia tomando como base el ránking Fortune 500, donde el 88% de las organizaciones operan en sectores ajenos a la tecnología o las telecomunicaciones. En el periodo comprendido entre 2012 y la primera mitad de 2017, el 31% de estas compañías han invertido en firmas tecnológicas.

¿Las más activas? Las empresas financieras, de medios de comunicación e industria, puesto que acaparan el 77% de las inversiones. En la lista hay nombres como Goldman Sachs, Citigroup, American Express, JPMorgan, Disney, Time Warner, General Electric, Caterpillar, MasterCard, Western Union, UPS, WalMart, Lowe’s, Kellog, Ford o General Motors.

Así abordan el reto fintech Santander y BBVA

Las adquisiciones y las inversiones juegan un papel fundamental para acelerar la estrategia de transformación de BBVA, que busca empresas disruptivas en el sector. En diciembre de 2016, el grupo adquirió Openpay, una firma mexicana de soluciones de pago online. En marzo, compró Holvi, un servicio bancario online para pymes y autónomos. En noviembre de 2015, adquirió una participación del 29,5% en Atom, el primer banco exclusivamente móvil de Reino Unido. También se ha hecho con Spring Studio, una firma de diseño de Estados Unidos especializada en experiencia de usuario. En 2014, compró la start up de big data Madiva Soluciones. También es el dueño de la fintech estadounidense Simple. Por útlimo, cuenta con Propel, una firma de capital riesgo que gestiona 250 millones de dólares para invertir en fintech, con inversiones ya en cuatro rondas de capital semilla (Drive Motors, Hippo, Civix e Hixme). Además, cuenta con participaciones financieras en start up de Silicom Valley.

Por su parte, Santander aborda la innovación fintech a través del fondo de capital riesgo Innoventures, con 200 millones de dólares, que participa en una quincena de empresas como el sistema de TPV móvil iZettle, el sistema operativo de Internet de las Cosas Zyanogen, la plataforma de inteligencia conversacional Gridspace, el sistema de pagos PayKey, la plataforma de verificación de identidad digtal Socure, y el robo advisor SigFig, ente otras.

WalMart se defiende de la amenaza de Amazon

La cadena estadounidense de supermercados WalMart ha visto en los últimos años cómo el modelo de tienda online de Amazon ha golpeado su negocio. En un intento de frenar esta amenaza, WalMart, que factura 460,000 millones de dólares anuales, protagonizó hace un año la mayor operación de compra de una firma digital por parte de una empresa de la economía tradicional, al adquirir por 3,300 millones de dólares a la tienda online Jet.com.

De esta manera, la cadena fortalecía su presencia en el cibercomercio. Además, la adquisición de Jet.com ha permitido a WalMart incorporar soluciones tecnológicas innovadoras de esta ‘start up’ a su negocio. Este año, ha comprado las cibertiendas Bonobos y ModCloth.

Monsanto se hace con el software de The Climate

En 2013, Monsanto anunció la compra de The Climate Corporation por 1,100 millones de dólares con el objetivo de incorporar tecnología analítica a su negocio. The Climate Corporation utiliza software que permite analizar el historial de lluvias y la calidad de suelos para predecir el rendimiento de los cultivos. Además, esta compañía comercializa seguros a los agricultores estadounidenses, estableciendo las pólizas en función de los datos que recopila sobre lluvias, temperatura y tipos de suelo. The Climate Corporation fue fundada en el año 2006 por un grupo de ingenieros en sistemas y científicos de datos que anteriormente trabajaron en Google y otras compañías tecnológicas de Silicon Valley.

Ford invierte 1,000 mdd en una start up

La industria de la automoción, que se encuentra en medio de una carrera para el desarrollo del coche autónomo, busca acelerar la innovación en este campo, donde compite con nuevos jugadores, mediante alianzas, compras o inversiones en start up. Por ejemplo, el pasado mes de febrero, Ford invirtió 1,000 millones de dólares en Argo IA, una jovencísima start up estadounidense de inteligencia artificial que desarrolla un sistema avanzado para el coche del futuro. Ford se ha comprometido a comercializar sus primeros vehículos autónomos en 2021. Los fundadores de esta empresa, Bryan Salesky y Peter Rander, habían liderado con anterioridad los equipos de investigación en el coche autónomo en Uber y Alphabet (Google).

General Motors, en la carrera del coche autónomo

General Motors es otro ejemplo de fabricante de automóviles obligado a invertir en empresas punteras del ámbito tecnológico para asegurar su futuro en un entorno disruptivo. Por ejemplo, la compañía compró en marzo de 2016 por más de 1,000 millones de dólares Cruise Automation, una firma estadounidense desarrolladora de tecnología para hacer realidad el coche autopilotado. Además, consciente de que las nuevas formas de movilidad amenazan su negocio tradicional de venta de vehículos, invierte en compañías com Lift, el competidor de Uber, con quien trabaja en el desarrollo de una flota de vehículos autónomos.

General Electric mira tecnologías avanzadas

General Electric ha construido competencias digitales mediante adquisiciones. Por ejemplo, la compañía ha comprado empresas en el segmento del Internet de las Cosas, consciente de su papel en la construcción de la fábrica del futuro. Por ejemplo, pagó hace un año 915 millones de dólares por la empresa de software ServiceMax y 207 millones de dólares por la compañía Bit Stew. En su lista de adquisiciones hay otras empresas, como la start up de inteligencia artificial Wise.io y la firma de software de gestión de rendimiento Meridium, por la que pagó 495 millones de dólares. También ha comprado empresas de ciberseguridad como Wurldtech.

Golman Sachs dispara sus inversiones digitales

El banco estadounidense es una de las compañías no tecnológicas más activas en la inversión en negocios digitales. Golman Sachs lidera el ránking de organizaciones no tecnológicas en términos de inversión en empresas digitales respaldadas por capital riesgo. De hecho, ha participado en rondas de financiación de unicornios como la empresa de transporte Uber (1,600 millones de dólares) o la compañía de música Spotify (526 millones de dólares. El objetivo de Goldman Sachs no es exclusivamente financiero, con vistas a obtener plusvalías futuras, sino que la compañía también busca aprender de empresas con modelos disruptivos.

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